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¿No sabes por qué tu planta está enferma? Los problemas más comunes, sus síntomas y cómo curarlas

Te levantas un día y ves que tu planta no tiene el aspecto de siempre.

La ves un poco mustia, en las hojas le han salido manchas amarillas… la riegas un poco más que de costumbre, pensando que quizá le falta agua. Pero pasan los días y su estado no mejora, o incluso sigue empeorando.

Entonces asumes la realidad: tu planta está enferma.

Esta situación es muy normal. Nuestras plantas son seres vivos, y pueden sufrir enfermedades como nosotros.

La diferencia es que para ellas no hay ni médicos ni tampoco veterinarios adonde llevarlas. Si queremos que estén sanas, somos nosotros los responsables de diagnosticarlas y curarlas.

Por eso, en este artículo te vamos a contar todo lo que necesitas saber, incluyendo:

  • Algunas de las enfermedades y problemas más comunes entre las plantas.
  • Los síntomas que suelen presentar.
  • Cómo prevenirlas (y curarlas en el caso de que ya sufran estos problemas).

Estate muy atento a estos consejos si quieres que todo tu jardín esté sano como un roble.

¿Por qué enferman nuestras plantas? Los 3 motivos más comunes y cómo prevenir que aparezcan problemas

Son muchas las razones por las que tus plantas pueden sufrir algún tipo de enfermedad o debilitamiento. Pero en este artículo vamos a centrarnos en los orígenes más comunes.

Los hemos dividido según si el origen de la enfermedad está relacionado con:

  • El riego.
  • Los nutrientes.
  • Infecciones externas (plagas).

Los vemos por separado.

1. Enfermedades relacionadas con el riego

Ya sabes que, para cualquier planta, el agua es fundamental.

Pero como todo, tiene que ir en su justa medida. Y es que no todas las especies tienen las mismas necesidades hídricas.

Cuando te quedas corto o (lo más habitual) cuando las riegas de más, entonces es cuando empiezan a surgir los problemas.

A. Falta de riego

Te vas de vacaciones y le pides a tu vecino que te riegue las macetas… pero cuando vuelves te dice que se le ha olvidado. Y tus plantas se han pasado una semana o más sin recibir ni una gota de agua.

O bien no tienes en cuenta que, con el calor, necesitas regarlas más a menudo, así que al llegar el verano se te ponen mustias.

Los síntomas de la falta de agua son muy reconocibles.

En la mayoría de los casos los bordes de las hojas empiezan a decolorarse y, con el tiempo, se secan. Si no le pones remedio rápido, en el peor de los casos tus plantas se acabarán secando y muriendo.

La buena noticia es que en muchos casos este problema es fácil de solucionar.

Solo tienes que volver a regarlas con normalidad (los primeros días puedes darles un poco más de agua para que la tierra se humedezca de nuevo).

Si las raíces no se han dañado, la planta volverá a recuperar su vigor muy pronto.

B. Exceso de riego

Seguro que ya lo sabes, pero regar en exceso una planta es más peligroso que regarla poco.

Además, los problemas derivados del exceso de riego también son más difíciles de resolver; incluso a veces son irreversibles.

Si el sustrato está demasiado húmedo (bien porque te hayas pasado con el riego o bien porque el sustrato no drene el agua), las raíces se pudrirán.

Y eso supondrá la muerte de la planta.

Además, el exceso de agua propicia la aparición de hongos, que también son muy peligrosos y difíciles de eliminar.

Si notas que las hojas se marchitan y se ponen marrones, eso puede ser señal de pudrición en las raíces. 

Por eso es tan importante que te informes sobre las necesidades hídricas de cada planta y le aportes la cantidad de agua justa que necesita.

Nota: si necesitas indicaciones, en las fichas de las plantas que tenemos subidas en nuestra web te indicamos qué nivel de riego necesita cada una.

2. Enfermedades relacionadas con los nutrientes

Otro problema muy común y que puede derivar en enfermedades es la falta o carencia de nutrientes.

Y es que una planta no solo necesita nitrógeno, fósforo y potasio, como solemos pensar, sino que le hacen falta un total de 13 nutrientes.

De ellos (y de lo que ocurre si a la planta le falta o le sobra alguno) te hemos hablado en un post anterior.

No obstante, aquí te resumimos algunas de las principales enfermedades y problemas relacionados con los nutrientes de las plantas.

A. Clorosis férrica

Una enfermedad tan común que incluso tiene nombre propio.

La clorosis férrica se produce cuando un ejemplar no está recibiendo un aporte de hierro suficiente. Se manifiesta en forma de manchas amarillas en las hojas.

Para solucionarlo solo necesitas aplicar un quelato de hierro (una especie de “complemento vitamínico” para plantas).

B. Falta de macronutrientes esenciales (nitrógeno, fósforo y potasio)

Te habrás fijado en que, cuando le das abono a tus plantas, siempre se indica la presencia de nitrógeno, fósforo y potasio.

Y es que, de entre los 13 nutrientes que necesita una planta, estos son los 3 que debe recibir en más cantidad que el resto. Y por lo tanto su ausencia también afecta de manera más grave a la planta.

En función de cuál falte tenemos:

  • Nitrógeno: la carencia de nitrógeno provoca síntomas muy similares a los de la falta de riego, con manchas amarillas y hojas que se secan. Si notas que, tras regar varios días tu planta con normalidad, estos síntomas siguen presentes o empeoran, el problema puede estar en la falta de nitrógeno.
  • Fósforo: en este caso las hojas se vuelven moradas por los bordes. Además, una planta sin suficiente fósforo desarrollará menos brotes y flores.
  • Potasio: si a tu planta le falta potasio, lo verás porque le aparecerán bordes amarillos o secos en las puntas. Este problema puede llegar a extenderse también a los brotes más nuevos.

Evitar estos problemas suele ser tan sencillo como aportarle un abono equilibrado y adecuado en función de las necesidades de cada planta.

C. Toxicidad

Cuando hablamos de toxicidad, nos referimos a que una planta tiene un exceso de determinados nutrientes.

De hecho la gran mayoría produce toxicidad, pero algunos de los más comunes son:

  • El cobre.
  • El boro.
  • El azufre.

En caso de toxicidad, las hojas empiezan a volverse marrones por los bordes.

Además, algunos nutrientes en proporciones muy altas pueden interferir en la absorción de otros, creando un problema aún más grave.

En general la toxicidad es poco común, pero si notas estos síntomas tendrás que revisar cuál de los nutrientes esenciales puedes estar aportándole en exceso a la planta (a través del abono, del sustrato, etc.).

3. Enfermedades causadas por plagas 

Pasamos ahora a aquellos problemas generados por visitantes indeseados que se instalan en nuestras plantas.

En estos casos, la mejor manera de eliminarlos es a través de productos fitosanitarios. Es importante actuar rápido para evitar que se extiendan y supongan un peligro para la planta.

A. Hongos

Como te decíamos, en muchos casos la aparición de hongos es una consecuencia de habernos pasado con el riego.

En otros casos simplemente es que la planta se ha contagiado (por ejemplo, porque ha estado en contacto con otra que tenía hongos o con su maceta o sustrato).

Incluso hay ciertos hongos que proliferan en la melaza que generan pulgones y cochinillas.

Estos son algunos de los más comunes:

  • Moho gris: también llamado “Botrytis”, se caracteriza por aparecer como una película gris que cubre la planta (de ahí su sobrenombre).
  • Oídio: un hongo que se extiende por las hojas con el aspecto de una mancha blanca. Popularmente se lo llama blanquilla o cenicilla.
  • Antracnosis: en las plantas afectadas por esta enfermedad aparecen manchas marrones en las hojas con bordes rojizos, que se vuelven quebradizas. Estas manchas se van extendiendo por las hojas hasta debilitarlas y matar la planta.
  • Negrilla: un hongo muy característico. Se muestra como una especie de polvo negro que recubre las hojas.
  • Roya: una enfermedad que agujerea las hojas. Es muy común, pero por suerte no suele resultar mortal para la planta.
  • Fitóftora: se manifiesta en forma de manchas oscuras que aparecen en el tallo de la planta y en el cuello de la raíz. Si no la controlas rápidamente, puede extenderse hasta las raíces y matar a la planta.

Si detectas que uno de estos hongos ha invadido tus plantas, lo mejor es aplicar un fungicida (específico o universal, según el caso) de inmediato.

B. Insectos y ácaros

En este grupo podemos incluir:

  • Cochinillas
  • Moscas blancas
  • Pulgones
  • Araña roja
  • Gasterópodos (caracoles y babosas).

Si notas que algunas de tus plantas se ven más débiles o si las hojas presentan mordeduras, revísalas con cuidado para comprobar si entre sus hojas se han instalado alguno de estos visitantes indeseados.

Si quieres saber más sobre las plagas y cómo combatirlas, puedes echarle un vistazo a este otro artículo.

¿Tienes dudas sobre cómo cuidar tus plantas para que estén siempre sanas?

Con lo que hemos visto en este artículo ya puedes hacerte una idea general de los principales problemas que pueden afectar a tus plantas.

Pero por supuesto, cada caso es un mundo.

No todas las especies necesitan el mismo sustrato o el mismo abono.

Por eso, si tienes dudas sobre qué necesidades concretas tiene tu planta, o cuál puede ser el problema que la aqueja, puedes ponerte en contacto con nosotros.

En Viveros González llevamos muchos años cuidando de todo tipo de jardines, así que podemos orientarte para que tus plantas estén perfectas.