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¿Sabías que las plantas también sufren anemia? Descubre qué es la clorosis férrica, cómo prevenirla y solucionarla

La clorosis férrica es una de las enfermedades más comunes entre las plantas de nuestro jardín.

Esta enfermedad se produce cuando una determinada planta no obtiene la cantidad de hierro necesaria, lo que provoca diversos problemas e incluso puede acabar por provocar la muerte de la planta.

Pero:

  • ¿Por qué se produce exactamente?
  • ¿Cuáles son los síntomas?
  • ¿Y qué puedes hacer para curar esta enfermedad (y prevenirla)?

Todas estas preguntas las vamos a responder en este post, así que si quieres saber más sobre esta enfermedad, sigue leyendo.

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Qué es la clorosis férrica y qué síntomas produce

Como decíamos, la clorosis férrica sería el equivalente a la anemia en el mundo vegetal: una planta tiene poco hierro y eso genera problemas.

Como explicamos en un post anterior, nuestras plantas necesitan absorber del suelo un total de 13 nutrientes para mantenerse sana. Y entre ellos, el hierro es uno de los más importantes.

El hierro les permite crear clorofila (la sustancia que le dan el color verde a las hojas y a través de la cual realizan la fotosíntesis). Por eso, cuando una planta tiene falta de hierro, empiezan a aparecerle puntitos amarillos en las hojas.

Incluso, en los casos más graves el color amarillo puede extenderse por completo (lo que significa que la planta no puede generar nada de clorofila).

Si no le pones remedio, las hojas empezarán a necrosarse y la planta morirá.

Por eso es tan importante que sepas cómo evitar que a las tuyas les afecte esta enfermedad.

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Causas de la clorosis férrica: por qué una planta puede tener falta de hierro

Ya sabes lo que dicen: siempre es mejor prevenir que curar. Y eso también se aplica a las enfermedades que afectan a nuestras compañeras vegetales.

La pregunta es: ¿por qué se produce la clorosis férrica?

Pues aunque te parezca raro, la mayoría de las veces el problema no es que el sustrato en el que está sembrada la planta tenga falta de hierro (al contrario, este mineral es uno de los más comunes en la tierra).

Lo que suele pasar es que, por un motivo u otro, la planta no es capaz de asimilar ese hierro.

Las razones más comunes son:

  • Exceso de nitrógeno: un abono con un alto contenido de nitrógeno interferirá en la absorción de hierro (además verás que las hojas están muy verdes y que la planta apenas produce flores).
  • Un suelo demasiado alcalino: algunas especies, como las plantas acidófilas, necesitan sustratos ácidos (pH por debajo de 7). Si el suelo es demasiado alcalino (pH por encima de 7) lo que ocurre es que el hierro no se disuelve bien y las plantas no pueden absorberlo por las raíces. 
  • Altas temperaturas: en ambientes con temperaturas demasiado elevadas, es posible que la planta no sea capaz de asimilar el hierro (por eso debes utilizar siempre plantas adaptadas al clima de tu zona).
  • Exceso de otros nutrientes: aunque es un problema mucho menos común, el exceso de zinc o cobre también interfieren en la absorción del hierro.

En resumen, se trata de utilizar un abono adecuado, con una concentración equilibrada de nutrientes, y un sustrato adaptado a las necesidades de cada especie.

Ahora bien, ¿qué puedes hacer si, a pesar de todo, tus plantas han desarrollado esta enfermedad?

Eso es lo próximo que vamos a ver.

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4 consejos para solucionar (y prevenir) la clorosis férrica en una planta

Como te decíamos, a la larga la clorosis férrica puede suponer la muerte de la planta.

De ahí que sea tan importante que le pongas remedio en cuanto veas que empiezan a aparecer manchas amarillas sobre las hojas.

En función del motivo por el que se haya originado el problema, tendremos que aplicar una solución u otra. 

1. Aplica quelato de hierro

El quelato de hierro es una solución de hierro concentrado. Una especie de “suplemento vitamínico” para plantas.

Normalmente está disponible en microgránulos, y para aplicarlo solo tienes que mezclarlo con el sustrato en el que está tu planta sembrada.

El quelato está hecho de manera que se disuelva con facilidad y resulte muy fácil de absorber. 

Sin embargo esto solo es un “parche”: consigues que la planta recupere sus niveles de hierro y evitas que el problema vaya a más, pero si no solucionas el problema de fondo, a la larga la clorosis volverá a aparecer.

Por eso es importante que, además de aplicar el quelato, busques el motivo por el que se ha producido la clorosis.

2. Equilibra el pH del suelo

¿Qué puedes hacer si lo que ocurre (o lo que sospechas que ocurre) es que tus plantas están en un suelo demasiado alcalino?

En este caso debemos reequilibrar el pH del suelo. 

Para eso, prueba a mezclar hummus o compost con el sustrato, lo que además de regular el pH también le dará nutrientes orgánicos extra a la planta.

Si el problema era el pH, poco a poco notarás que tu planta recupera su vigor.

3. Evita regar con agua muy dura

En algunas zonas, el agua del grifo presenta un alto contenido de cal (lo que se denomina un agua con mucha dureza).

Y este exceso de cal es el que hace que el suelo se alcalinice.

Existen diferentes maneras de ablandar el agua del grifo, desde utilizar reductores de cal hasta regaderas especiales con filtros.

4. Utiliza abonos específicos

Existen abonos específicos para plantas con necesidades especiales como las acidófilas.

Estos abonos les aportan la mezcla exacta de nutrientes que requieren, lo que evitará que tus plantas acaben enfermando.

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Ya sabes qué hacer si tus plantas sufren clorosis férrica

Esperamos que este artículo te haya resultado útil para mantener sanas a tus plantas.

Recuerda que, como te decíamos, siempre es mejor prevenir. Así que infórmate bien sobre las necesidades concretas de cada planta para darles los cuidados que necesitan.

Si tienes cualquier duda, ya sabes que puedes ponerte en contacto con nosotros y te las resolveremos encantados.