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¿Sabes qué tierra utilizar en tu jardín? Claves para escoger la más adecuada

Entre nuestros clientes, son muchos los que vienen a pedirnos “tierra para su jardín”, a secas.

Y, por lo general, cuando les preguntamos qué tipo de tierra buscan, la mayoría se queda en blanco.

“¿Cómo? ¿Pero no sirve cualquiera”.

Pues no, en absoluto.

De hecho, el tipo de tierra que debas utilizar dependerá de las plantas que tengas en tu jardín o en tus macetas, y de los nutrientes que necesiten.

Y es una elección que debes hacer con mucho cuidado.

Porque escoger bien la tierra en la que sembrarás tu plantas es un aspecto esencial para conseguir que sobrevivan y que crezcan fuertes y bonitas.

Si tú también tienes dudas con este tema, sigue leyendo, porque en este post vamos a explicarte:

  • Qué tipos de tierras y sustratos existen.
  • Qué características debe tener.
  • Cuál es más adecuada en función del tipo de planta que tengas en tu jardín.

¿Listo? Vamos allá.

Qué tierra utilizar en tu jardín: características principales

Lo primero que debes tener claro es que, para sembrar tus plantas, rara vez se usa un solo tipo de tierra.

Lo habitual es que el luego de tu jardín sea una mezcla de tierra y materiales orgánicos.

Esta mezcla es la que denominamos “sustrato”.

Al acudir a tu tienda de jardinería habitual, tienes dos opciones:

  1. Adquirir tierras sueltas para preparar tu propio sustrato.
  2. Comprar sustratos ya preparados y listos para utilizar.

¿Cuál de las dos opciones es mejor?

En general, cualquiera de las dos es válida. Pero a la hora de crear tu propio sustrato, tienes que tener muy claras las necesidades de tus plantas y las características que debe tener el suelo en el que las plantes.

Vamos a ver esto más a fondo.

Cómo debe ser el suelo de tu jardín

Te decíamos al principio que el sustrato es uno de los aspectos más importantes para conseguir que tus plantas germinen y se desarrollen adecuadamente.

Y para eso, debe cumplir una serie de características:

  • Buen drenaje: ¿el suelo se te encharca cuando riegas? eso significa que el sustrato no tiene buen drenaje, así que no deja pasar el agua. Del mismo modo, bajo la superficie pueden formarse bolsas de agua que acaban pudriendo las raíces y provocan la aparición de hongos. Es un problema muy habitual cuando la tierra es demasiado arcillosa.
  • Retener la humedad: quizá te parezca una contradicción con el punto anterior, pero no lo es. El suelo de tu jardín o (o de tus macetas) debe ser capaz de retener la humedad sin llegar a formar encharcamientos, de forma que las raíces puedan absorber el agua que necesitan. Conseguir este equilibrio requiere utilizar distintos tipos de tierra en proporciones adecuadas.
  • Alta porosidad: solemos decir que un sustrato es “esponjoso” cuando se deshace fácilmente al estrujarlo en la mano. Esto significa que contiene mucho aire, lo cual es muy importante para que la planta se oxigene.
  • Gran aporte de nutrientes: para conseguirlo, la tierra también se suele mezclar con algún tipo de materia orgánica y abono (en función de las necesidades de tus plantas).

Por supuesto, el sustrato que utilices también tiene que estar libre de parásitos y hongos microscópicos que puedan atacar las raíces de tus plantas.

Por este motivo, incluso los aficionados a la jardinería que crean sus propios sustratos suelen acudir a tiendas especializadas para comprar la tierra en sacos.

Qué tipos de tierras y sustratos existen (y cuándo utilizar cada uno)

Ahora vamos a ver las diferentes tierras y sustratos que puedes encontrar en las tiendas de jardinería y para qué especies de plantas están indicados.

1. Tierras para el jardín

Pese a su nombre, en este grupo incluimos tanto tierra propiamente dicha como compuestos de materiales orgánicos.

Estas son las materias primas que se emplean en diferentes proporciones para formar el sustrato.

A. Arcilla (o tierra vegetal)

Como su nombre indica, se trata de un tipo de tierra con alto contenido en arcilla.

La reconocerás porque es muy pesada y dura al tacto, con gran capacidad de compactación.

Se utiliza a menudo para rellenar los huecos que tienes en el suelo del jardín y nivelarlos.

La tierra rica en arcilla se emplea a menudo para sembrar árboles y arbustos de tipo mediterráneo, pero siempre mezclándola con compost o turba para hacerla más ligera (de otro modo, el suelo acabaría teniendo poco drenaje y se producirían encharcamientos).

B. Turba

Un material compuesto por la descomposición de especies vegetales, muy rico en carbón.

En general, la turba tiene una alta porosidad, por lo que retiene el oxígeno y la humedad pero no genera encharcamientos.

Existen dos tipos de turba:

  • Negra: muy rica en nutrientes. Al ser más compacta, su capacidad de retención del agua es alta. Su pH está entre 4,5 y 7, por lo que aporta poca acidez a la tierra.
  • Rubia: una turba más ácida (pH de 3,5-5), muy esponjosa y con mayor porosidad. Tiene menos nutrientes que la turba negra, pero se utiliza sobre todo para fabricar sustrato para plantas acidófilas (luego hablaremos en detalle de este tipo de sustrato).

La turba puede utilizarse mezclada con tierra o sola, excepto si vives en un clima cálido. En este caso, se secará demasiado y no le aportará suficiente agua a las raíces.

Sin embargo, es una buena aliada para evitar el encharcamiento en suelos arcillosos.

C. Mantillo

El mantillo se forma por la descomposición de la materia orgánica que se acumula en la superficie del suelo (hojas secas, restos de poda, flores y ramas muertas…). Se trata de una materia muy nutritiva y con alta porosidad.

Lo habitual es utilizarlo en conjunto con residuos orgánicos animales y tierras vegetales.

D. Arena de río lavada

Se utiliza como base del sustrato para soltar la tierra y facilitar tanto el drenaje como la aireación.

También sirve para recebar el césped, mezclada con compost.

E. Enmiendas o estiércol

Es un producto resultante de excrementos de animales y otros restos como paja.

Aporta un gran contenido de nutrientes al suelo ya que además favorece que el suelo disponga de más microorganismos.

2. Sustratos para el jardín

Los sustratos, como te explicábamos antes, son el resultado de mezclar en diferentes proporciones los materiales que te hemos explicado.

Lo habitual es comprarlos en tiendas especializadas, donde cuentan con diferentes tipos de sustratos con la proporción exacta de tierra, mantillo o arena según el tipo de planta y que están preparados para plantar directamente en ellos.

Estos son los más habituales.

A. Sustrato universal

Una receta genérica que sirve para casi cualquier tipo de planta.

La composición concreta dependerá del fabricante, pero lo habitual es que esté compuesto en su mayor parte por materia orgánica.

En él podemos sembrar:

  • Todo tipo de plantas de interior.
  • Plantas anuales y vivaces
  • Plántulas para los pequeños huertos urbanos
  • Plantas que van a desarrollarse en una maceta.

En general, todas aquellas plantas que no requieran un tratamiento especial.

Además, se suele emplear en los como enmienda transplantes de una maceta a otra de mayor tamaño, debido a su alto valor nutritivo.

También podemos utilizarla para sembrar arbustos, pero en estos casos es recomendable usarla junto con alguna otra materia que tenga más peso, como las mezclas realizadas con tierra vegetal y mantillo para dar más estabilidad a la planta

En este caso, la proporción a usar sería de tres partes de sustrato y una de mezcla.

Para arbustos más grandes o para árboles que podemos sembrar en mantillo, se puede añadir una parte de sustrato para evitar la compactación de la tierra.

B. Sustrato para plantas acidófilas

Las plantas acidófilas son aquellas que necesitan un suelo con un nivel de pH en torno a 5,5. Es decir, suelos ácidos.

En general, sirve para:

  • Azaleas.

  • Rododendros.

  • Camelias.

  • Gardenias.

  • Hortensias.

Este tipo de tierra está compuesto por turbas, compost vegetal, abono orgánico y perlita normalmente.

C. Sustrato para cactus

En este caso es un preparado con turbas, arenas y nutrientes, que permiten la buena circulación del aire, el agua y el abono, además de un perfecto drenaje.

D. Sustrato para orquídeas

Se trata de una base preparada con corteza de pino trituradas y fibra de coco.

En realidad, existen diferentes variedades de sustrato en función de la especie de orquídea que vayas a cultivar. Por ejemplo, la orquídea Cymbidium necesita un sustrato que retenga bien la humedad, mientras que la Phalaenopsis o aquella que pertenezca al género de las epífitas solo necesitarán corteza de pino.

¿Ya tienes claro qué tierra utilizar para tus plantas?

Con estas claves te será más fácil saber qué tipo de sustrato necesitan tus plantas.

Pero si todavía tienes dudas, puedes ponerte en contacto con nosotros haciendo clic aquí.

Te daremos toda la información que necesites.