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ÁRBOLES DE HOJA CADUCA: MINI GUÍA

Los árboles de hoja caduca se caracterizan porque pierden sus hojas en las épocas de frío. Durante el invierno es habitual verlos con sus ramas completamente desnudas. Pero son mucho más que eso.

Las especies caducifolias son la imagen del otoño. Su colorido follaje convierte estos árboles en la elección de numerosos paisajistas a la hora de diseñar un jardín.

¿Quieres saber más sobre los árboles de hoja  caduca? Te lo contamos todo en esta mini guía.

 

¿Por qué plantar árboles de hoja caduca en tu jardín?

Si te gusta tener un jardín vivo, que cambie de aspecto con el paso del año, los árboles caducifolios son perfectos para ti. Su mayor atractivo se ve durante el otoño, cuando sus hojas se decoloran. Es entonces cuando muchas especies se cubren de colores brillantes como el rojo, el amarillo, el naranja o incluso el púrpura.

En invierno, durante la época más fría, sus ramas desnudas dejarán pasar la luz. Así nos permitirán disfrutar del calor del sol cuando más falta nos hace, mientras que en verano nos protegerán con su follaje.

Si quieres tener un jardín equilibrado, te recomendamos que alternes los árboles de hoja caduca y de hoja perenne.

 

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¿Cuándo pierden sus hojas los árboles de hoja caduca?

El proceso comienza en otoño, cuando el árbol deja de suministrar savia a las hojas. Estas pierden su clorofila (dejando a la vista los pigmentos rojos y amarillos) y se secan.

La mayoría de las especies caducifolias termina este proceso entre finales del otoño y principios del invierno. Cuando las hojas están completamente secas, se desprenden de las ramas con el viento o las precipitaciones.

Si tienes césped, recuerda que es importante ir retirando las hojas a medida que el árbol las pierda, para que no provoquen hongos.

 

¿Cuándo debo trasplantar un árbol de hoja caduca?

El mejor momento para trasplantar las especies caducifolias es en otoño, antes de que entren en letargo. Así, tendrán tiempo de enraizar bien en nuestro jardín y prepararse para el frío.

 

¿Cuándo podar un árbol de hoja caduca?

Lo ideal es que lo hagas en invierno, cuando el árbol ya ha perdido todas sus hojas y está en su periodo de letargo. Así te será más sencillo saber cuáles qué ramas están debilitadas y cortarlas.

 

¿En qué época los abono?

Cada especie tiene sus propias necesidades. Sin embargo, una buena época para abonar la mayoría de los árboles caducifolios es el final del invierno.

A medida que suben las temperaturas, los árboles se van reactivando. Las raíces empiezan a absorber agua y nutrientes que llevarán hasta las yemas, de donde nacerán las nuevas hojas. Con un abono de liberación lenta, le proporcionaremos los nutrientes necesarios para que desarrolle un vistoso follaje.

Algunas especies como los frutales requerirán nuevas fertilizaciones de mantenimiento a lo largo del año.

 

Los once árboles de hoja caduca más populares

 

Ciruelo rojo (Prunus pisardii)

El nombre de esta especie de ciruelo proviene del color burdeos de sus hojas. Durante el otoño, su tono pasa a ser púrpura oscuro antes de caer. Esto convierte al cerezo en un árbol de hoja caduca con gran valor ornamental en cualquier época del año.

El ciruelo es perfecto para jardines pequeños, puesto que no suele superar los 6 metros de alto. Además, como soporta la contaminación ambiental, podemos plantarlo sin problema en nuestro jardín.

Es un árbol muy poco exigente con sus cuidados. Soporta el frío, la sequía y el sol directo.

 

Arce negundo (Acer negundo)

Esta variedad de arce es muy utilizada por la decoloración de sus hojas, que durante el otoño adoptan un intenso color rojo. Soporta el calor, el frío y la sequía, y puede crecer tanto en sol como en semisombra.

El arce negundo requiere podas suaves. Un corte demasiado agresivo favorecerá la aparición de hongos o plagas.

 

Liquidámbar (Liquidambar styraciflua)

Esta especie puede crecer hasta alcanzar los 35 metros. Es un árbol idóneo para jardines donde queramos tener ejemplares vistosos y de gran tamaño.

En otoño, el follaje del Liquidámbar adopta tonos rojos, amarillos o anaranjados antes de perder las hojas.

Necesita sol directo y un riego frecuente para crecer.

 

Cinamono (Melia azedarach)

El cinamomo es otra de estas especies aptas para jardines modestos. Aunque puede crecer hasta los 15 metros, lo normal es que se quede entre los 6 y los 8. En otoño, sus hojas adquieren un intenso color dorado.

Es sensible a las heladas, por lo que lo sembraremos en zonas con inviernos suaves.

 

Granado

Otro de esos árboles frutales que alegrarán tu jardín. Como os contábamos en un artículo anterior sobre las mejores plantas para un jardín otoñal, la ventaja del granado es que en estas fechas nos regalará sus deliciosos frutos.

 

Ginkgo biloba

Este árbol sagrado oriental destaca por la forma inconfundible de sus hojas, que en otoño se volverán doradas. Te recomendamos plantarlo junto a otros árboles caducifolios de hoja roja como el ciruelo o el arce para crear en tu jardín un ambiente otoñal.

 

Árbol del amor (Cercis siliquastrum)

El sobrenombre de esta especie proviene de sus hojas en forma de corazón. Suele crecer entre seis y doce metros.

El atractivo de este árbol de hoja caduca es doble: Por un lado, el carácter ornamental de sus hojas, que durante el otoño se vuelven amarillas. Pero además, entre el final del invierno y el inicio de la primavera nos deleitará con unas flores precoces (que nacen antes de las hojas) que cubrirán el árbol de rosa o blanco.

 

Urape púrpura (Bahuhinia purpúrea)

Por su tamaño, este árbol podría considerarse más bien un arbusto caducifolio. Por lo general se mantiene entre los tres y los cinco metros de altura, aunque puede llegar a los nueve.

Durante el otoño, el urape despliega la bella floración morada que le da nombre, y que permanece hasta la primavera. Las flores pueden ser también rosas o incluso blancas.

 

Caqui (Dyospyros kaki)

Al igual que el granado, el caqui nos regala durante el otoño sus frutos del mismo nombre. Pero además, en estas fechas sus hojas adoptan un suave tojo rojizo.

Para desarrollarse plenamente, necesita recibir muchas horas de luz.

 

Framboyán (Delonix regia)

También conocido como “Árbol de la llama” por su espectacular floración roja. Es muy utilizado en jardinería por su carácter ornamental.

Al ser un árbol de origen tropical, es muy sensible al frío. Aunque en su lugar de origen es una especie perennifolia, pierde sus hojas por debajo de los 5 grados.

Florece entre finales del invierno y principios de la primavera en climas suaves.

 

Árbol de coral (Erythrina crista-galli)

El Árbol del coral es conocido por sus llamativas flores rojas en forma de cresta. La floración se produce durante el verano y se extiende hasta que comienza el invierno.

Este árbol crece entre seis y diez metros, por lo que es perfecto para jardines con espacio reducido.